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VIRUS, VIROIDES, Y CÁNNABIS: UN MANUAL BÁSICO – PARTE 02

LOS VIRUS MÁS COMUNES QUE AFECTAN AL CÁNNABIS

¿Cuáles son los virus y viroides que sabemos a ciencia cierta que afectan a la planta del cánnabis? Aquí apuntamos una lista de seis (ocho, si incluimos las variaciones de los nombres), pero tengamos en cuenta que futuras investigaciones pueden expandirla.

Hay que tener en cuenta que todos estos presentan ARN, no ADN –una tendencia común en los virus vegetales. Desgraciadamente, esto tiene consecuencias negativas.

El ADN es químicamente estable y normalmente se replica de manera fiel, lo que significa que los virus ADN pueden explorarse en todo tipo de plantas, incluso en flores secas, y sus secuencias genéticas suelen ser estables (lo que se traduce en análisis fiables). El ARN es, sin embargo, químicamente inestable, por lo que es difícil encontrarlo en material distinto al tejido vegetal fresco (siendo la mejor opción un área visiblemente afectada).

Un problema adicional es que la replicación de los virus ARN es extremadamente imprecisa. Esto forma parte de su estrategia evolutiva, en la cual un solo virus entrante puede crear altos números de progenie mutada aleatoriamente en lo que se conoce como “plagas de cuasiespecies”.

En algún lugar de la plaga o nube vírica podría darse una variación secuencial adaptada de manera óptima para la supervivencia en la célula huésped infectada, que vencerá al resto de sus “hermanos”. Desafortunadamente para nosotros, esta misma variabilidad podría provocar que nuestro análisis molecular sea incapaz de detectar el virus.

El viejo proverbio “la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia” le viene al análisis de los virus ARN como anillo al dedo.

¿ASÍ QUE CREES QUE PODRÍAS TENER UN VIRUS?

¿Qué podemos hacer entonces si pensamos que podemos tener un virus nocivo en nuestra cosecha de cannabis? Entre las mejores prácticas se encuentran la cuarentena inmediata (o incluso mejor, la destrucción) de las plantas sospechosas.

Es aconsejable evitar cualquier traslado físico o mecánico de material entre las plantas sospechosas de estar infectadas y las sanas –usaremos trajes de protección desechables y todo el equipo que fuera necesario, sustituyéndolo a la hora de manipular las plantas sospechosas y las sanas.

Otro vector de contagio clave – y este en concreto puede encargarse de mover los viroides entre las plantas, así como los virus- pueden ser insectos como las arañuela o araña roja (tetranychus urticae).

Estos insectos se contaminan al posarse o comer la planta infectada, funcionando después como vector de contagio al moverse hacia las plantas sanas.

Si los pesticidas químicos no son una opción sobre la mesa –y, en este negocio, no lo son– hemos de considerar usar ciertos insectos predadores para eliminar la especie vector.

En algunos casos, podemos salvar esquejes sanos de la periferia de una planta enferma, de manera que sea posible recuperar un clon y destruir la original.

Si llevamos esta estrategia al extremo, los cultivos de tejido vegetal, especialmente cuando se han inoculado a partir de tejidos meristemáticos primarios (antes de que la vascularización le dé a los virus y a los viroides una oportunidad de entrar a la célula), pueden combinarse con crecimiento hipertérmico de callos vegetales para “limpiar” el material enfermo y permitir la sucesiva propagación de brotes limpios.

Colocar estos brotes limpios en un invernadero contaminado no ayuda mucho, por lo que llevar a cabo un programa sanitario exhaustivo en todas las áreas de cultivo –usando agentes químicos aprobados según cada jurisdicción- es una buena medida preventiva.

Extractores, esteras pegajosas, protectores de calzado, y/o baños de saneamiento, ropa y material de protección desechable, filtración de aire y otro tipo de propuestas en esta línea añaden capas de defensa contra la penetración de materiales infecciosos a nuestras instalaciones.

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