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VIRUS, VIROIDES, Y CÁNNABIS: UN MANUAL BÁSICO – PARTE 01

¿Qué son los virus y sus familiares los viroides? ¿Cómo podemos detectarlos? ¿Cuáles son los virus más comunes que afectan al cánnabis?

Hace no mucho tiempo, la comunidad del cultivo cannábico solía pensar que el cánnabis era inmune a los virus. El primo más cercano del cánnabis –el lúpulo- sufre el ataque de varios virus conocidos, lo que debería poner esta creencia popular en entredicho.

El artículo de hoy derribará este mito al tiempo que explicará al lector qué son y cómo funcionan los virus y sus familiares menos conocidos, los viroides; expondrá algunos de los desafíos a la hora de detectar agentes víricos nuevos y conocidos; y proveerá una lista de los agentes víricos más comunes que afectan a la planta del cánnabis.

UNA BREVE INTRODUCCIÓN A LOS VIRUS Y LOS VIROIDES

Los virus son entidades biológicas no vivientes con un genoma de ácido nucleico (ADN o ARN) que codifica las proteínas necesarias.

Explicado en pocas palabras, una vez que un virus se aloja en una célula huésped compatible, aprovecha los componentes de dicha célula para expresar su genoma vírico replicando nuevas copias del mismo, que introducirá en una cáscara protectora que conocemos como cápside.

Las partículas infecciosas, compuestas por la cápside y el genoma vírico, abandonan entonces la célula huésped para alojarse en una nueva célula, repitiendo así el ciclo una y otra vez.

Aunque existen muchas sutiles variaciones de este proceso (tipos de ácido nucleico; estructura genómica; mecanismos de replicación; número, tipo y expresión de los genes; estructura de la cápside y posibles cubiertas grasas; método de propagación del virus; y método de transmisión a nuevas células huésped) la idea general es siempre igual.

Los virus son, efectivamente, parásitos intracelulares que perjudican la salud del huésped apropiándose de los recursos celulares y utilizándolos para beneficiar al virus, en lugar de a la célula original o al propio organismo.

Si bien es cierto que, inevitablemente, estamos bien familiarizado con los virus, los viroides son unos grandes desconocidos para el gran público. La definición más simple de un viroide es la de un virus que no puede producir su propia cápside, por lo que, generalmente, es incapaz de cruzar las distancias entre las células para infectar nuevos huéspedes.

Si imaginamos una persona en el metro abarrotado de una gran ciudad, y esa persona tiene un viroide, dicho viroide no tendrá forma alguna de sobrevivir a la exposición ambiental e infectar al resto de pasajeros; y la persona, como es natural, tampoco se replicará a sí misma clonándose como una vid haría en el campo.

Los viroides lo tienen muy complicado para infectar animales, pero esta estrategia de propagación cobra sentido en las plantas, donde los viroides pueden transportar su genoma gracias a las permeables células vegetales con sus esquejes, divisiones o estolones.

La propagación vegetal con células infectadas puede conducir a nuevas plantas enfermas, o el viroide podría llegar a las semillas produciendo así nuevas plantas infectadas.

¿CÓMO AFECTAN LOS VIRUS AL CÁNNABIS?

La lección clave de todo esto es que, si llevamos un cultivo, los virus o los viroides pueden convertirse en un verdadero quebradero de cabeza.

Si incorporamos nuevo material vegetal, deberíamos preocuparnos más por los virus que por los viroides, pues es más probable que infecten al resto de plantas de nuestro cultivo.

¿Cuáles son los síntomas de las infecciones víricas en el cánnabis? Para las que conocemos –y, francamente, probablemente también para las que aún no- los síntomas incluyen marchitamiento de las hojas en distintos grados, manchas necróticas, y otras patologías similares.

En realidad, los síntomas visuales por sí mismos no son por lo general lo suficientemente distintivos como para determinar el virus concreto que afecta a nuestra planta, por lo que los exámenes visuales deben tomarse con prudencia.

Conocemos muy bien el efecto que los virus y los viroides tienen en otras plantas – ¿cómo debemos buscarlos en el cánnabis? Y, en caso de encontrarlos, ¿cómo podemos saber si son potencialmente dañinos?

La virología clásica toma muestras de material supuestamente contaminado y lo cultiva en aislamiento para identificar los virus presentes en él.

Es un proceso largo y tedioso, que requiere una buena cantidad de ensayo y error, pero nos permite descubrir virus realmente nuevos. Muy frecuentemente, se emplean métodos de biología molecular, usando PCR modificados de baja sensibilidad o métodos basados en la hibridación para identificar “primos cercanos” de virus ya conocidos.

Otro método que proporciona la biología molecular es la Secuenciación de Nueva Generación -o NGS por sus siglas en inglés-, con la que es posible secuenciar cada trozo individual del ácido nucleico y de esta manera aislar una muestra para descifrar el genoma utilizando las más avanzadas técnicas de bioinformática.

Este último método no necesita que el agente se desarrolle (como en el caso de la virología clásica) ni que esté estrechamente emparentado con otros virus; es uno de los métodos más en boga hoy en día, pues resulta cada vez más asequible.

Una vez un virus es descubierto, es posible desarrollar un análisis molecular de alta sensibilidad, rápido y rentable que determine la presencia o ausencia de clones víricos.

Resulta más fácil determinar si estamos ante patógenos si exponemos plantas sanas al virus de manera aislada y vigilamos su evolución; en esencia, se trata de llevar a cabo lo que se conoce como uno de los postulados de Koch.

// CONTINUA EN LA PARTE 02 //

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