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¿ES EL COGOLLO UN ESTUPEFACIENTE?

Recientemente la Subdirección General de Cultivos Herbáceos e Industriales y Aceite de Oliva, ha publicado lo que denominó “Nota informativa sobre el cultivo del cáñamo”, que no ha dejado a nadie indiferente, por muchas razones, una de las cuales analizamos hoy.


Poca o ninguna relevancia jurídica tiene este documento, que ni sienta un precedente ni genera vinculación ante la Administración de Justicia, hecho este que la misma reconoce mediante lo que parece ser un “disclaimer” inicial. No obstante lo anterior, no duda la meritada Dirección en realizar el siguiente pronunciamiento, de contenido aparentemente jurídico:


“Las sumidades, también denominadas “cogollos” son consideradas
estupefacientes, (…)”


Empezando por el principio, no debemos asimilar el Cannabis con el cáñamo industrial, pues no nos encontramos ante el mismo concepto, de la misma manera que los orangutanes se diferencian de los gorilas. Se trata de especies herbáceas diferentes, que se cultivan con fines diferenciados y tanto en su aspecto como en su
composición química se diferencian.


Por otra parte, el concepto jurídico de estupefaciente se encuentra en la Convención Única de 1961 sobre estupefacientes, ratificada por España el 03 de febrero de 1966 y en vigor en nuestro país desde entonces. Al respecto, el art. 28.2 de la meritada Convención excluye de su ámbito de aplicación el cultivo de la planta destinado a fines industriales, sin hacer mención expresa al porcentaje de THC o de CBD que pueda encontrarse posteriormente.


En cualquier caso, esta nota informativa ignora la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 19 de noviembre –que analizamos anteriormente en este post- y que, en lo que aquí interesa, deja sentada la premisa de que el CBD no tiene efectos psicotrópicos ni nocivos para la salud humana, no quedando fiscalizado por la Convención Única de 1961.

En ningún punto del articulado o de la jurisprudencia que esta parte ha podidoconsultar se asemeja el concepto de “cogollo” con el de “estupefaciente”, pues a todas luces, la parte de una planta no es un estupefaciente. Un estupefaciente lo será en la medida en la que su composición química resulte perjudicial para la salud pública, y ya viene siendo reconocido por la Organización Mundial de la Salud y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea que no es el caso del CBD, a pesar de que la Subdirección General autora de la nota informativa opina lo contrario.


Por lo tanto, no son estupefacientes aquellos cogollos de la planta de cáñamo industrial en los que no está presente el THC o solo en porcentajes ínfimos.

Andrea Barreto, Abogada

Inurria abogados

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